Gestión del Riesgo - Manizales

OBRAS DE PROTECCIÓN (CORPOCALDAS)

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Se puede afirmar que las primeras acciones para la estabilización de suelos, la regulación y manejo del agua, la realización de obras de infraestructura para el ordenamiento urbano y la conservación de laderas comenzaron desde la década de los 70, cuando los estamentos políticos del Departamento de Caldas tomaron la iniciativa y mediante la Ley 40 de diciembre 23 de 1971, lograron crear la CORPORACIÓN REGIONAL AUTÓNOMA PARA LA DEFENSA DE MANIZALES, SALAMINA Y ARANZAZU (CRAMSA).

 

Es así como CRAMSA inicia labores en enero de 1973, con una serie de programas de emergencia que obedecían esencialmente a la magnitud y creciente avance de los fenómenos de inestabilidad de laderas en algunas áreas de nuestro departamento. El trabajo de CRAMSA como entidad pionera a nivel nacional e incluso internacional en el control de la erosión, trajo enormes beneficios de orden técnico y socioeconómico para las zonas de fuerte pendiente localizadas predominantemente sobre la Cordillera Central.

 

Después de 20 años de funcionamiento, CRAMSA se reorganiza mediante la Ley 22 del 7 de marzo de 1991 y, además, como consecuencia directa de la aparición de la legislación ambiental nacional (Ley 99 de 1993), es creada la CORPORACIÓN AUTÓNOMA REGIONAL DE CALDAS (CORPOCALDAS), con el compromiso enorme de ser la máxima autoridad ambiental en todo el Departamento de Caldas. El cambio de jurisdicción y de funciones ha traído una serie de nuevos retos en términos de la prevención y control de riesgos medioambientales, que la entidad ha venido asumiendo y desarrollando de manera gradual, siempre en procura de garantizar la conservación del medio ambiente y la protección de los recursos naturales, y en procura de alcanzar finalmente un verdadero desarrollo sostenible, tal como lo señala la ley, y en la cual la calidad de vida del hombre debe considerarse como el objetivo último y esencial (Corpocaldas, 2006).

 

Desde el año 2003, CORPOCALDAS ha venido aplicando un trabajo conducente a lograr una gestión integral del riesgo en la ciudad de Manizales, dentro de la cual la realización de obras de estabilidad de taludes y manejo de aguas resulta de especial importancia.

 

La ejecución de obras de estabilidad es parte de un trabajo de definición de los sitios que se va a intervenir, realizado de manera conjunta con los anteriores Comité Local y el Comité Regional de Emergencias (hoy Consejos Municipales y Departamentales de Gestión del Riesgo) y los Municipios; además, recientemente estas obras se diseñan a partir de estudios técnicos detallados y precisos.

 

De otro lado, la entidad ha desarrollado un esquema metodológico conducente a caracterizar desde el punto de vista geotécnico los diferentes tipos de procesos de inestabilidad en Caldas, de tal manera que a través de procedimientos simples y rápidos puedan definirse las obras y acciones óptimas desde el punto de vista técnico, económico, social y ambiental, para la solución de los problemas caracterizados (Predecan, 2009).

 

Todos estos desarrollos son la herencia positiva de lo que desde los años 70 se desarrolló en Manizales, como resultado de los múltiples deslizamientos que aumentaron con el proceso de urbanización de la ciudad en la época. Por esta razón, CORPOCALDAS es reconocida como una corporación líder en la reducción del riesgo por deslizamientos.

 

En general, los principales tipos de obras para la estabilización de taludes que han sido efectuados en la ciudad son:

 

Tratamiento de taludes. Perfilado y terraceo, retiro de materiales de baja resistencia y empradizado de las áreas tratadas. Su objeto es mejorar la geometría del talud y las condiciones de drenaje de las aguas de escorrentía, reduciendo la capacidad de infiltración (velocidad máxima con que el agua penetra el suelo) y erosiones futuras. En este campo de actividades se encuentran el perfilado y el abancalamiento o terraceo de taludes.

 

El perfilado suaviza la superficie de un talud, mediante la disminución o eliminación de los surcos o cárcavas causados por procesos de erosión, los cuales reducen la estabilidad de una ladera. Los abancalamientos o terraceos, son bermas impermeables construidas en concreto a lo largo de la pendiente y separadas por taludes subverticales cubiertos con vegetación rastrera. La altura de estos taludes oscila entre 3 y 5 m. En la parte interna de cada berma, se construye una zanja colectora encargada de captar y conducir las aguas lluvias.

 

Obras de contención. Como muros y pantallas, confinan o retienen masas de suelo inestables. Se construyen principalmente para cumplir propósitos preventivos. Su objeto es soportar el terreno expuesto en un corte, que por alguna razón, debe construirse con una inclinación más fuerte de lo indicado. También tienen como misión proteger cortes viales en la orilla de ríos o lagos.

 

Obras de captación y manejo de aguas de escorrentía. Como zanjas y canales. Captan, conducen y entregan adecuadamente las aguas superficiales (aguas lluvias), impidiendo que las mismas generen procesos de erosión y deslizamientos.

 

Obras de control de aguas subterráneas. Evacuan las aguas que se encuentran en el interior de la masa de suelo y que contribuyen a su inestabilidad. Pueden ser:

Dren en zanja con tubería y material filtrante: Se trata de zanjas rellenas de material filtrante con una tubería perforada en la base que contribuyen a interceptar y drenar flujos concentrados de aguas subterráneas hasta una profundidad determinada.

Drenes subhorizontales: Son perforaciones con una pendiente muy baja, ejecutadas normalmente en la pata de laderas, formando baterías con el fin de evacuar las aguas subterráneas y abatir los niveles de aguas subterráneas existentes.

 

(Fuente: Corpocaldas, 2006).

 

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