Gestión del Riesgo - Manizales

AMENAZAS EN MANIZALES

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Actividada Volcánica | Actividad Sísmica | Actividad Erosiva

Los desastres más numerosos registrados en Manizales son los deslizamientos. Sin embargo, la ciudad sufrió dos incendios devastadores en 1925 y 1926 y aún hoy, es muy vulnerable al fuego, esencialmente en su zona central donde predomina un hábitat tradicional de bahareque. Además, existen algunos sectores inundables, principalmente a orillas de los ríos Chinchiná y Olivares, aunque las inundaciones son excepcionales. Solamente dos fenómenos de origen natural amenazan la ciudad en su conjunto: los sismos y las lluvias de cenizas. En caso de erupción, las cenizas (única manifestación volcánica que puede afectar a Manizales en la actualidad) que provienen del volcán Nevado del Ruiz, pueden recubrir la ciudad sobre todo por efecto de los vientos alisios. La última caída de cenizas sobre la ciudad ocurrió el 1º de septiembre de 1989 (Abramovsky, 1990 en: Chardon, 2002).


Actividad Volcánica
En las cercanías a Manizales se encuentra localizado aproximadamente a 21 kilómetros en línea recta, el Nevado del Ruiz. El nevado del Ruíz corresponde a un estrato volcán cubierto por un casquete glaciar; tiene un cráter activo de 870 x 830 m de diámetro (Mora et al, 1994), presenta dos volcanes adventicios: Olleta (al W) y piraña (al E). Es uno de los volcanes más activos de Colombia, con erupciones históricas conocidas a partir de 1595. Varias erupciones se han caracterizado por haber generado flujos de lodo que han viajado grandes distancias afectando extensas áreas y causando grandes daños materiales así como pérdida de vidas.

Por su actividad actual, presencia de fumarolas, fuentes termales y alta actividad sísmica se considera que el Nevado del Ruíz es un volcán activo. Los principales productos asociados a la actividad del Ruiz incluyen depósitos de flujos de lavas, flujos piroclásticos, oleadas piroclásticas, formación de domos, avalanchas de escombros, piroclastos de caída y depósitos de lahares. La zona de influencia del volcán Nevado del Ruiz cuenta con tres versiones del mapa de amenaza volcánica potencial, en la última versión se establecieron amenazas por flujo prioclásticos, flujos de lodo, piroclastos de caída, avalanchas de escombros y flujos de lava. (Textos tomados de Londoño, J., 1998).


Actividad Sísmica arriba↑
Los primeros sismos que se sintieron en la ciudad, datan de los años 1843. Dicha actividad sísmica la relacionaron en el Nevado del Ruíz, el cual estaba en actividad pues detectaron fuertes bramidos del interior del macizo. Efectivamente, dos años después se verificaría una de las varias erupciones del Nevado del Ruíz, la cual se manifestó con una fuerte actividad sísmica que se registró en la región e incluso en Santafé de Bogotá (Londoño, J., 1998).

Durante el siglo XX, Manizales sufrió seis sismos importantes: en 1938 (magnitud estimada: 6,7 sobre la escala de Richter), en 1961 (magnitud estimada: 6,1), en 1962 (magnitud estimada:6,5), en 1979 (magnitud estimada: 6,3) En 1995 (magnitud registrada: 6,6) y en 1999 (magnitud registrada:6,3). Los últimos sismos generaron pocas víctimas en la ciudad, pero daños materiales (en vivienda y redes de agua, alcantarilla y vial) lograron ser importantes, sobre todo en 1962, 1979 y 1999 (Chardon, 2001).

Los fuertes sismos de 1995 y 1999 afectaron de manera considerable el Sur de la región cafetera (a la cual pertenece Manizales) y más precisamente a la ciudad de Pereira situada a 60 Km. al Sur de Manizales (en 1995: 45 muertos, 350 heridos, 700 damnificados y daños materiales por 20 millones de dólares) y a la ciudad de Armenia a 120 Km. al Sur de Manizales (en 1999: 1200 muertos, 220000 damnificados y daños materiales por 5 mil millones de dólares). Tales consecuencias tanto materiales como humanas se pueden esperan en la ciudad de Manizales si sismos similares a los anteriores (superficiales y de magnitud e intensidad elevadas) ocurren cerca del perímetro urbano (Chardon, 2001).

En Manizales la alta amenaza sísmica de la ciudad radica en diferentes posibilidades de fuentes sismogénicas activas, unas cercanas superficiales, unas profundas y otras lejanas (ERN, 2004).

Fuentes Sismogénicas
Confluencia de tres placas continentales en el país: Nazca, Caribe y Sur América; las que interactúan creando esfuerzos de compresión, flexiones y cizallas que degeneran en acumulación de energía y su liberación súbita. Las zonas más activas están en sus tres cordilleras (región andina). Así mismo se presenta un fenómeno de cambios de buzamiento en las zonas de subducción de placas, ya que hay zonas de Benniof más superficiales al norte y más profundas al sur (ERN, 2004).

Además de subducción existen una serie de fallas geológicas activas, las cuales se encuentran limitadas por la zona de Subducción y la falla Frontal de la Cordillera Oriental. La mayor parte de estas fallas tienen dirección N-S, las que revisten mayor importancia son la Romeral y la Frontal (ERN, 2004).


Actividad Erosiva arriba↑
Los fenómenos de erosión que afectan a las laderas perimetrales al casco urbano de Manizales, se pueden catalogar dentro de dos grupos según su origen, en procesos de remoción de masa y procesos originados en la erosión hídrica.

Los procesos de remoción en masa son los más extendidos en el área y afectan principalmente a las vertientes, donde se desarrollaron en forma de reptaciones lentas debidas al exceso de saturación en pendientes empinadas o en forma de deslizamientos activos de tipo rotación o traslación, según la extensión y los limitantes de la pendiente afectada.

Dentro de los procesos que obedecen a la erosión hídrica, se distinguen:

Las cárcavas originadas en su mayoría en la concentración de caudales altos sobre puntos específicos de la ladera.


Las terracetas que provienen del sobrepastoreo de las laderas, el cual cera un escurrimiento difuso intenso que posteriormente degenera en despegues y grietas, dando lugar a remoción en masa.

Los socavamientos laterales y las erosiones remontantes que son el producto de las divagaciones del caudal en cauces perturbados, ya sea por el cambio en sus pendientes longitudinales o por la desviación lateral de los mismos.

Se aprecia el notorio avance de los proceso activos cuya cuantificación permite establecer que un 2% del área urbana actual se encuentra afectada por la erosión y que éste registra un avance anual promedio de 11.3%.

El estudio cronológico de proceso erosivos de Manizales, establece un marcado predominio de los procesos que involucran movimientos en masa; la erosión superficial es moderadamente baja y se presenta principalmente en aquellos sitios desprovistos de cobertura vegetal, en especial en las zonas de explanaciones, en los rellenos artificiales de drenajes y en las superficies de deslizamientos que han sido expuestas a la acción de las aguas.

El tipo de característico de los suelos en Manizales es derivado de los materiales piroclásticos que recubren la mayor parte del área de estudio, aunque estos suelos presentan una alta resistencia a la erosión superficial, dada su alta permeabilidad, los intensos regímenes pluviométricos de la ciudad, la escasa vegetación y las condiciones topográficas abruptas, pueden generar áreas de escurrimiento superficial, con la erosión laminar consecuente. Para el área de Manizales, este tipo de erosión afecta los depósitos superficiales tanto de caída piroclástica como los flujos volcanodetríricos y volcanogénicos pertenecientes a las formaciones Manizales y Casablanca, respectivamente.

Las causas de los deslizamientos en Manizales son diversas (PNUD, 2005):

En primer lugar, la ciudad se encuentra asentada sobre suelos con condiciones geológicas especiales como son: alta sismicidad, presencia generalizada de fallas geológicas activas, cenizas volcánicas y suelos no consolidados sobre una topografía con altas pendientes.

La deforestación e intervención de los recursos forestales de manera inadecuada en cauces y laderas, en especial debido a procesos de expansión urbanística.

Los regímenes climáticos cada vez más extremos que la ciudad debe soportar, debido a los desequilibrios de los fenómenos y eventos meteorológicos.

Progresivo deterioro de las condiciones socioeconómicas de gran parte de la población, que se ha visto en la necesidad de construir sus viviendas en zonas de ladera con graves condiciones de estabilidad y con nulas o muy bajas especificaciones técnicas. Este problema se ha agravado en los últimos años en todas las ciudades colombianas, debido a la migración campesina hacia las zonas urbanas como consecuencia del conflicto armado.

La poca cultura ciudadana con respecto al adecuado manejo las zonas de ladera, lo cual traía como consecuencia que en los desastres ocurridos, las pérdidas humanas y económicas fueran significativas.

Dentro de las explicaciones socioculturales sobre la convivencia con el riesgo vale la pena señalar que a pesar de que las comunidades que habitan las laderas son testigos y a veces víctimas directas de la ocurrencia frecuente de desastres, aparentemente existe una baja percepción de estos fenómenos como riesgos, o existiendo esta percepción, en la vida cotidiana existen otros "riesgos prioritarios" relacionados con la necesidad de tener un techo o de garantizar el sustento.

Las zonas marginales de Manizales encierran una problemática ambiental y social compleja, en la cual los problemas de estabilidad del suelo y similares, se combinan con problemas de vertimiento de aguas servidas, manejo inadecuado de residuos sólidos, tala de bosques, entre otros aspectos, que afectan el medio ambiente y los recursos naturales del entorno, junto con problemas de desempleo, hacinamiento, delincuencia, drogadicción, violencia armada, violencia intra e interfamiliar, y otra serie de patologías ligadas al desplazamiento y a la marginalidad. (Textos tomados de Londoño, J., 1998)

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